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Antonio
Colinas nació en La Bañeza (León), el
30 de enero de 1946, ciudad con la que, a pesar de su trayectoria
viajera, siempre ha seguido en un muy estrecho contacto. Poeta,
narrador, ensayista, traductor, crítico literario,
su obra ha estado siempre abierta a otras culturas, por lo
que ésta posee un claro y profundo sentido de universalidad.
A la vez, dicha obra siempre tiene sus raíces en su
tierra natal.
Fiel a la fusión -por
él tan defendida siempre-, entre la experiencia de
vivir y la experiencia de escribir, entre poesía y
vida, su obra literaria no se podría explicar sin su
experiencia vital, que pasa -como ha analizado muy bien el
profesor José Enrique Martínez, autor de En
la luz respirada, la edición crítica publicada
en 2004 por la editorial Cátedra- por largas estancias
en diversos ámbitos culturales, en los que ha aprendido
y con los que ha dialogado, como el sur andaluz (Córdoba),
Madrid, Milán(Italia), Ibiza (Islas Baleares) o Salamanca.
En Italia residirá
entre 1970 y 1974, años en los que trabajó como
profesor invitado y Lector de Español en las Universidades
de Milán y de Bérgamo. Entre 1977 y 1998 residió
durante 21 años en la isla de Ibiza, plenamente dedicado
ya a su labor de escritor y de traductor. A esta rica etapa
le debe una buena parte de sus libros, algunos de ellos fruto
de una laboriosa investigación, como Hacia el infinito
naufragio. Una biografía de Giacomo Leopardi o
Rafael Alberti en Ibiza. Seis semanas del verano
de 1936. También otros de tono más personal,
como sus libros de poemas o sus dos Tratados de armonía,
en los que el autor reconoce su "filosofía de la vida"
durante esta etapa isleña. Durante la misma y hasta
la actualidad también ha ejercido una amplia labor
periodística y de crítico literario en diversos
periódicos y en revistas nacionales y extranjeros.
Desde el verano de 1998 reside
en la ciudad de Salamanca, estancia que supone un regreso
a sus raíces vitales y creadoras -las del noroeste
español-; y que combina con frecuentes viajes a diversos
centros de España y del mundo para propagar su palabra
poética y sus ideas sobre la poesía.
Su obra ha recibido numerosos
premios y reconocimientos, entre los que cabe destacar el
Premio Nacional de la Crítica(1975), el Premio Nacional
de Literatura(1982), el Premio de las Letras de Castilla y
León(1999) o, en Italia, el mismo año, el Premio
Internacional Carlo Betocchi, concedido a su labor como traductor
y estudioso de la cultura italiana. En el 2005 recibió
el Premio Nacional de Traducción, concedido por el
Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, por su traducción
de la Poesía Completa del Premio Nóbel Salvatore
Quasimodo. |